jueves, 9 de febrero de 2017

Thoughts

Ha pasado ya (mucho) tiempo desde que escribí esas cosas tan tristes sobre alguien que apagaba el sol de Granada. Hace tiempo ya que el sol vuelve a brillar con la misma fuerza y vuelve a bañar la Alhambra cada día. Supongo que las nubes no duran para siempre. Veo el cielo de un azul precioso y no es solo porque las nubes se hayan despejado.

Llegaste de repente, como si nada, y ahora estás aquí, como si todo.

Hay cosas que son inevitables y otras que por mucho que se quieran, no salen. Quererte cada día más, por ejemplo, es algo que no puedo evitar. Y ahora tampoco puedo evitar decírtelo a cada instante. Es curioso como la persona que menos te lo esperas es la que más feliz te puede hacer.

Amo cuando me cuentas tus problemas, tus demonios, y confías en mi. Me gustaría lamerte cada herida hasta sanarte por completo y hacerte el más feliz, si me dejas. Cuando te miro a esos ojos celestes se me olvida todo, lo bueno y lo malo.

Ahora ya sé porque en Inglaterra nunca hace sol, todo el que había te lo trajiste contigo. También sé por qué no le pones azúcar al té, no te hace falta.

Te escribo estas palabras desde tu ciudad, la que siempre he amado y ahora, inevitablemente, me recuerda a ti. No hay sitio por donde pase y no piense en lo precioso que quedarías ahí conmigo de la mano. May you say I'm a dreamer, pero me muero de ganas de descubrir esto a tu lado. But's hard, I know.

Thanks.

No hay comentarios:

Publicar un comentario